Archivo de la categoría: Mes 3

¿Cuánto dura el amor? (12/52)

PadrinosB&W“Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.” Mario Benedetti.

Una de las cuestiones que quizá más veces se haya planteado la humanidad es cuánto dura el amor, no sólo desde el ámbito filosófico sino también desde el científico. Yo no sé la respuesta pero si tuviera que decir algo lo que contestaría es que, cuando se cuida, para siempre. Y es que el ejemplo que tengo en casa sólo puede reafirmar mi opinión. Las manos entrelazadas (parece que últimamente sólo me fijo en aquello que está entrelazado) son las de mis abuelos (y también padrinos). Resulta que llevan casados 59 años y conozco a pocas parejas que se demuestren  entre sí tanto cariño, ternura, comprensión y paciencia como ellos. Imagino que no todo es idílico, que como todo el mundo tendrán sus momentos malos, ganas de estar solos y de tirar la toalla con el otro pero, ¿qué queréis qué os diga? Lo que nos transmiten al resto es que el amor puede ser para siempre.

 

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Entrelazados (11/52)

EntangledHoy por fin he conseguido sentarme para publicar los tres posts que tengo pendientes. No sé cómo ha podido pasar pero mi gestión del tiempo estas últimas semanas ha sido terrible y he incumplido mi compromiso de publicar cada semana, aunque al menos he conseguigo sacar las correspondientes fotos. Esta es la de la semana 11, dos margaritas llamaron mi atención porque, a pesar de disponer de una gran cantidad de espacio a su alrededor, decidieron crecer entrelazadas y enfrentarse juntas al día. Porque, ¿no son los momentos de la vida más bonitos cuándo los compartimos con los que queremos ni los problemas más llevaderos cuando nos sentimos arropados por los nuestros?

 

 

El mejor momento de la semana (10/52)

LilaRaxoi

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”. Benjamin Franklin.

Tras una semana larga y agotadora, la llegada del fin de semana fue todo un alivio. Normalmente me genera cierta ansiedad no pasarme el fin de semana corriendo de un lado para otro y evitar la angustiosa sensación de estar perdiendo un tiempo precioso que podría dedicar a todo lo que me gusta y que no puedo hacer durante el resto de la semana. Esa forma de ser tiene de positivo que al final del día acabo haciendo un montón de cosas pero, sin embargo, lleva aparejado una sensación casi constante de insatisfacción por todas aquellas otras que no he sido capaz de llevar a cabo. Y eso sin tener en cuenta que suelo acabar los días agotada. Pero este fin de semana ha sido diferente y parte del mismo lo he pasado en casa con la familia y el resto descansando y disfrutando de Santiago. Esta mañana salimos a pasear sin prisa, sin mirar el reloj y sin ningún destino marcado, algo que no suele ser muy habitual. Caminamos entre los peregrinos que llegaban a la ciudad y, casi sin darnos cuenta, acabamos en la Plaza del Obradoiro con ellos. Así que el mejor momento de la semana hizo su aparición esta mañana, camuflado en un domingo perezoso y gris.

Las dos fotos de hoy son parte de los rincones que fueron surgiendo a lo largo del camino, la primera es una flor que nos encontramos por una de las calles que dan acceso al Obradoiro y la segunda es una foto de los arcos del Pazo de Raxoi, sede del Ayuntamiento de Santiago.

¡Feliz semana!

La Venecia portuguesa (9/52)

 

Beiramar

CostaNova

Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos. Fernando Pessoa.

Tengo que confesarlo, adoro viajar. Y adoro Portugal. Es un país lleno de rincones fascinantes que nunca decepciona, tanto por la hospitalidad portuguesa, la belleza de los paisajes, ciudades y pueblos, como por la excepcional (y sorprendentemente económica) gastronomía. Esta semana he tenido la suerte de volver a Aveiro, una pequeña ciudad que derrocha encanto por todos los costados y que huele a mar.  Al mismo estilo de la famosísima Venecia (aunque notablemente más humilde), Aveiro está surcada por canales que forma el río Vouga y que podemos navegar en sus vistosos y emblemáticos barcos, los Moliceiros, que recuerdan inevitablemente a las góndolas venecianas . La primera foto corresponde al barrio de Beira Mar, quizá el más típico y encantador de la ciudad, donde podemos ver las casas tradicionales y los almacenes de sal recogida en las salinas.

Dos kilómetros al norte de Aveiro se encuentra Ílhavo, una pequeña y pintoresca ciudad formada por coloridas casas. La segunda foto la tomé en la playa de Costa Nova,  un lugar perfecto para los amantes de deportes naúticos como surf, windsurf o kitesurf, entre otros.

Definitivamente, esta Venecia portuguesa y sus alrededores  son dignos de una y muchas visitas.

¡Feliz semana!